Vegano y libre de crueldad no son lo mismo (y en México uno ya es ley)

¿Qué Significa Realmente que un Producto Sea Vegano? La Importancia del Veganismo y su Impacto en el Mundo - Mar Amoli

Una corrección, antes que nada. La versión anterior de este artículo explicaba el veganismo como filosofía y luego daba a entender que «vegano» era una etiqueta que garantizaba algo. Fuimos a revisar qué garantiza exactamente, en México y en la ley, y la respuesta nos obligó a reescribirlo entero.

Lo más incómodo primero: en México, «libre de crueldad animal» dejó de ser un mérito en 2021. Es el mínimo legal. Y nosotros lo hemos venido poniendo en nuestras fichas como si fuera una virtud.

La diferencia, en una frase

Vegano habla de lo que el producto lleva dentro. Libre de crueldad habla de cómo se comprobó que es seguro. Son dos ejes distintos, y un producto puede estar en uno y no en el otro.

No es una interpretación nuestra: lo dice quien certifica. Leaping Bunny, el sello de pruebas más estricto que existe, lo pone por escrito en sus propias preguntas frecuentes: «¿Puedo certificarme si mis productos contienen productos animales? Sí. […] por lo tanto, no somos certificadores veganos.»

Y al revés lo prueba PETA, que mantiene dos listas separadas: una de marcas sin pruebas en animales, y otra de marcas sin pruebas y además veganas. Si fueran lo mismo, una lista bastaría.

En México, «libre de crueldad» es la ley, no un diferenciador

El 14 de octubre de 2021 se publicó en el Diario Oficial de la Federación un decreto que reformó la Ley General de Salud. El artículo 271 Bis dice, textual:

«No podrán fabricarse, importarse ni comercializarse productos cosméticos en los siguientes supuestos: a) Cuando en su formulación final medien o hayan mediado pruebas en animales, y b) Cuando contengan ingredientes o combinaciones de éstos que sean o hayan sido objeto de pruebas en animales.»

Vale la pena leer despacio los verbos, porque son más de los que uno esperaría:

  • Fabricar, importar y comercializar: los tres prohibidos. Alcanza al cosmético traído de fuera que se probó allá.
  • Y es retroactivo al historial del producto: no basta con no probar hoy. Dice «medien o hayan mediado» y «sean o hayan sido».
  • Hacer la prueba es delito. El artículo 465 Bis fija de dos a siete años de prisión y multa de 200 a 2,000 UMA a quien contrate, autorice, conduzca o participe en pruebas cosméticas en animales.
  • Exportar queda exceptuado, y hay otras tres excepciones: cuando no existan métodos alternativos validados, cuando los datos se generaron para un fin distinto del cosmético, y cuando la seguridad esté reconocida por el uso histórico.

Así que cuando una marca mexicana te dice «libre de crueldad animal», te está diciendo que cumple la ley. Está bien que lo diga —mucha gente no lo sabe— pero no es un mérito por encima de nadie. Nosotros lo escribimos en nuestras fichas y seguiremos escribiéndolo, porque también vendemos fuera de México; pero no es la razón para elegirnos.

Hay un detalle que casi todos los artículos sobre esto cuentan mal, y lo decimos porque nos costó encontrarlo. Se repite mucho que «hay un plazo de dos años». Ese plazo existe, pero no cuelga de la publicación del decreto: cuelga de que el Ejecutivo publique las disposiciones de aplicación. Si alguien te dice «el plazo venció tal día», pídele la fecha de esa segunda publicación. Nosotros no pudimos confirmarla, y por eso no afirmamos nada al respecto.

La palabra «vegano» no la define nadie

Esta es la parte que más nos sorprendió. Buscamos «vegano» en el texto completo de la Ley General de Salud y en el de la NOM-141, que es la norma de etiquetado de cosméticos en México.

Aparece cero veces en ambas.

No hay definición legal, no hay requisito, no hay sello obligatorio. En la Unión Europea tampoco: su documento técnico sobre declaraciones cosméticas ni siquiera usa la palabra como categoría, la reconduce a «libre de ingredientes de origen animal». La FDA estadounidense es igual de clara con el otro término: «no hay definiciones legales para estos términos».

Eso no significa que puedas decir lo que quieras. En México aplica la regla general de la NOM-141, cláusula 5.1.9, que prohíbe declarar propiedades que no puedan comprobarse y usar textos o imágenes que atribuyan al producto características de las que carece. Y el artículo 306 de la LGS pide que la información «deberá ser comprobable».

Traducido: en México puedes decir «vegano» sin ningún sello, pero tienes que poder demostrarlo. La ley no te pide un logo; te pide la prueba.

Los tres sellos que existen de verdad

Son voluntarios, los tres. Ninguna ley exige ninguno. Y lo que certifican no es lo que la gente supone.

Sello Qué certifica Cómo verifica Qué cuesta
Vegan Trademark
(The Vegan Society)
Ingredientes y pruebas. Tope de 100 ppm de contaminación cruzada. Revisión documental de su equipo técnico. No auditoría de tercero acreditado. No publicado.
Leaping Bunny
(Cruelty Free International)
Solo pruebas. Explícitamente no certifica lo vegano. El único con auditoría independiente acreditada. Certificarse es gratis. El logo, de 500 a 4,500 USD una vez.
Beauty Without Bunnies
(PETA)
Pruebas, y aparte una categoría vegana. Declaración firmada de la propia marca más cuestionario. Sin auditoría externa. Registro gratis. Logo: 350 USD una vez.

Por qué una marca pequeña puede ser vegana sin sello

Lo decimos porque es nuestro caso y preferimos explicarlo a que lo supongas.

El sello no es lo que hace vegano a un producto: es un servicio de verificación que se paga. Y en dos de los tres casos ni siquiera implica que alguien de fuera haya ido a revisar: PETA trabaja con una declaración firmada por la propia marca, y The Vegan Society con revisión de documentos. El único con auditoría acreditada de tercero es Leaping Bunny, que es justamente el que no certifica lo vegano.

Hay además barreras que no tienen nada que ver con la fórmula. PETA limita su lista a marcas que vendan en Estados Unidos, Canadá, Alemania o India: una marca mexicana que sólo vende en México no es elegible, por buena que sea su formulación.

Cómo leer una etiqueta: 13 ingredientes

Aquí está lo útil de verdad. La mayoría de las listas que circulan meten en el mismo saco dos cosas muy distintas: los ingredientes que siempre son de origen animal, y los que a veces lo son y a veces no. Confundirlos hace que descartes productos perfectamente veganos.

En la etiqueta (INCI) En español ¿Es animal?
CERA ALBA / BEESWAX Cera de abeja Siempre
LANOLIN Lanolina Siempre — grasa de la lana de oveja
CI 75470 / CARMINE Carmín Siempre — cuerpos secos del insecto Dactylopius coccus
MEL / HONEY Miel Siempre
PROPOLIS EXTRACT Propóleo Siempre — resina vegetal, pero transformada por la abeja
COLLAGEN Colágeno Siempre, en la práctica — ver abajo
KERATIN Queratina Siempre, en la práctica — se aísla de lana o plumas de pollo
STEARIC ACID Ácido esteárico A veces — sebo animal o aceites vegetales
GLYCERIN Glicerina A veces — animal, vegetal o sintética
SQUALENE / SQUALANE Escualeno / escualano A veces — hígado de tiburón o aceite de oliva
HYALURONIC ACID Ácido hialurónico A veces, hoy domina la fermentación
CHITOSAN Quitosano A veces — caparazón de crustáceo o de hongo
ALLANTOIN Alantoína Sintética en la práctica industrial

Los tres datos que cambian cómo lees una etiqueta

1. El INCI nombra la molécula, no su biografía. Por eso no puedes saber si el STEARIC ACID de un producto viene de sebo de res o de aceite de coco: el glosario oficial de la Unión Europea tiene una sola entrada para ese nombre, sin calificador de origen. Lo mismo con la glicerina. La única salida es preguntarle al fabricante.

La excepción confirma la regla: cuando la UE quiso distinguir, creó un nombre aparte. En el glosario existe SYNTHETIC BEESWAX como entrada propia, al lado de BEESWAX y CERA ALBA.

2. Si la etiqueta dice COLLAGEN o KERATIN, es animal. Existen versiones recombinantes hechas por fermentación, en laboratorio. Pero no tienen nombre INCI propio: en el glosario oficial, las únicas entradas recombinantes que existen son enzimas, no las proteínas. Hay un hueco entre lo que la tecnología ya sabe hacer y lo que el etiquetado permite declarar.

3. La alantoína es el falso positivo clásico. Aparece marcada como animal en casi todas las listas de internet, porque es un producto del metabolismo de las purinas y está presente en la orina de los mamíferos. Pero la que se usa en cosmética se fabrica por síntesis química. Descartar un producto por llevar alantoína es descartarlo por nada.

Cuatro cosas que «vegano» no significa

No significa natural. Un producto vegano puede ser cien por ciento sintético. Y «natural», por cierto, tampoco significa nada en términos legales. La FDA lo dice con una frase que vale la pena guardar: «el origen de un ingrediente no determina su seguridad».

No significa libre de crueldad. Ver arriba. Son dos ejes.

No significa mejor para tu piel, ni hipoalergénico. Aquí la cita es contundente, y es de la FDA: «No hay estándares ni definiciones federales que regulen el uso del término "hipoalergénico". El término significa lo que cada empresa quiera que signifique.» Y remata: «puede tener un valor de mercado considerable […] pero los dermatólogos dicen que tiene muy poco significado». No existe el cosmético que no pueda causar reacción en nadie.

No requiere sello. El artículo 272 de la LGS lo dice con un verbo que lo resuelve: el etiquetado «podrá» señalar que no hubo pruebas en animales. Podrá, no deberá. Aunque pone un límite justo: si te amparaste en alguna de las excepciones, no puedes presumir de esa condición.

Entonces, ¿Mar Amoli es vegana?

Casi. De los 144 productos que tenemos a la venta, 141 son veganos. Los tres que no lo son son los desodorantes.

Llevan CERA ALBA —cera de abeja— en su fórmula, y con la tabla de arriba ya sabes que eso es siempre de origen animal. Por eso no están marcados como veganos en su ficha, aunque sí como libres de crueldad. Si eres vegano estricto, ésos no son para ti, y preferimos decírtelo aquí que dejarte descubrirlo.

Los demás no llevan ningún ingrediente de origen animal. Nuestros jabones se hacen con aceites saponificados de oliva, coco y ricino, manteca de karité y aceites esenciales. El Jabón Natural es el más desnudo de todos: cuatro ingredientes, sin colorante y sin aroma de ningún tipo.

No tenemos ningún sello, y ya sabes por qué: cuesta dinero, en dos de los tres casos no implica que nadie venga a revisar, y el único con auditoría de verdad no certifica lo vegano. Lo que sí podemos hacer es lo que pide la ley mexicana: que sea comprobable. la lista de ingredientes está publicada en la ficha de cada cosmético, para que puedas revisarla contra la tabla de este artículo sin tener que creernos. Hoy 83 de esas fichas traen además el nombre INCI entre paréntesis, que es el que sirve para comparar; estamos completando las que faltan. Los accesorios —jaboneras, cepillos, bolsas— no llevan lista porque no son cosméticos.

Si quieres seguir con el tema, escribimos aparte sobre cómo leer una etiqueta, sobre la diferencia entre fragancia y aceite esencial y sobre los ingredientes que conviene evitar.

Una cosa que decidimos no decirte

Íbamos a abrir el artículo con el tamaño del mercado de cosmética vegana, que es como empiezan casi todos. Fuimos a buscar la cifra y no encontramos ninguna que se sostenga.

La propia Vegan Society —la organización con más interés en que el número sea grande— no tiene dato propio: relaya agencias de pago, y encabeza su página con un descargo diciendo que son fuentes de terceros. Las cifras que relaya se contradicen entre sí para el mismo mercado, y cambian según el mes en que las copies. El método está detrás de un muro de pago.

Así que no hay cifra en este artículo. Si ves una en otro lado, vale la pena preguntarse de dónde salió.

Fuentes

  • Diario Oficial de la Federación. «Decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Ley General de Salud», 14 de octubre de 2021. dof.gob.mx — artículos 271 Bis, 272, 421 Bis y 465 Bis.
  • Ley General de Salud, texto vigente. diputados.gob.mx — artículos 272 y 306.
  • Diario Oficial de la Federación. NOM-141-SSA1/SCFI-2012, etiquetado de productos cosméticos preenvasados, 19 de septiembre de 2012. dof.gob.mx — cláusula 5.1.9.
  • Leaping Bunny. «Company FAQ». leapingbunny.org — «no somos certificadores veganos»; costos de certificación y de logo.
  • Cruelty Free International. «Corporate Standard of Compassion for Animals». leapingbunny.org
  • PETA. «Beauty Without Bunnies». peta.org — las dos categorías, la cuota de logo y los países elegibles.
  • The Vegan Society. «Vegan Trademark Standards». vegansociety.com — criterios y umbral de 100 ppm.
  • Decisión de Ejecución (UE) 2019/701: glosario oficial de nombres INCI. eur-lex.europa.eu — la entrada propia de SYNTHETIC BEESWAX; la ausencia de calificador de origen en STEARIC ACID y GLYCERIN.
  • Reglamento (UE) 231/2012. eur-lex.europa.eu — definiciones de carmín (E 120) y cera de abeja (E 901).
  • Comisión Europea. «Technical document on cosmetic claims», 3 de julio de 2017. ec.europa.eu
  • FDA. «Hypoallergenic Cosmetics». fda.gov
  • FDA. «"Cruelty Free"/"Not Tested on Animals"». fda.gov
  • FDA. «"Organic" Cosmetics». fda.gov — «el origen de un ingrediente no determina su seguridad».
  • PubChem / HSDB: ácido esteárico, glicerina, escualeno y alantoína — las rutas de obtención de cada uno.
  • Rouse JG, Van Dyke ME et al. «A review of keratin-based biomaterials». PMC. pmc.ncbi.nlm.nih.gov — las queratinas comerciales se aíslan de lana o plumas.
  • The Vegan Society. «Beauty and household statistics». vegansociety.com — el descargo sobre fuentes de terceros y las proyecciones que se contradicen.

Nota

Este artículo es informativo y no sustituye la asesoría de un profesional. Mar Amoli hace cosmética natural: nuestros productos limpian, nutren y huelen bien. No están diseñados para diagnosticar, curar, tratar o prevenir enfermedades.

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