Una corrección, antes que nada.
La versión anterior de este artículo decía que «hasta el 35 % de las mujeres» podría tener endometriosis. Ese número está mal, y lo corregimos.
La cifra correcta, según la Organización Mundial de la Salud, es de alrededor del 10 % de las mujeres en edad reproductiva: unos 190 millones de personas en el mundo.
El 35 % existe, pero es otra cosa: es la proporción entre mujeres con infertilidad. Una serie mexicana del IMSS encontró endometriosis en 68 de 197 expedientes (34.5 %) de mujeres infértiles. Tomar ese dato y aplicarlo a todas las mujeres es un error de lectura, y lo cometimos nosotros.
También reescribimos el resto, porque el artículo sugería que cambiar de cosméticos podía protegerte de la endometriosis. Fuimos a revisar la evidencia y eso no se sostiene. Abajo está, con detalle, qué encontramos y por qué preferimos decirlo que seguir vendiéndolo.
Qué es la endometriosis
Es una enfermedad en la que un tejido parecido al que recubre el interior del útero crece fuera de él, sobre todo en la pelvis. Ese tejido responde a las hormonas del ciclo, se inflama y sangra donde no debería, y con el tiempo puede formar adherencias.
Afecta a quienes tienen útero. Eso incluye a mujeres, y también a hombres trans y personas no binarias con útero, que suelen quedarse fuera de la conversación y del consultorio.
La confusión sobre su frecuencia no es casual, y vale la pena entenderla porque explica por qué encontrarás cifras de entre 1 % y 50 % según dónde leas. Depende de cómo se cuenta:
- Si se cuentan registros administrativos, sale cerca del 1 %.
- Si se cuentan laparoscopías —y solo se opera a quien ya tiene síntomas o infertilidad—, sale muchísimo más.
- En un estudio donde se revisó a mujeres operadas solo para esterilización, sin síntomas de por medio, la cifra fue del 12 %.
Una revisión de 2026 lo dice con claridad: esa variación no es variación biológica real, es el método. Un metaanálisis global de 2025 estimó 5 % (IC 95 % 2 a 9 %) en población general y 38 % (IC 95 % 25 a 51 %) entre mujeres con infertilidad.
Los síntomas, y el que más se normaliza
La guía europea de referencia lista: dolor menstrual intenso, dolor profundo durante las relaciones, dolor al orinar o al defecar, sangrado rectal o hematuria cíclicos, dolor en la punta del hombro, tos o dolor torácico cíclicos, hinchazón y dolor cíclicos en una cicatriz, fatiga e infertilidad.
Si algo hay que sacar de este artículo, es esto:
El dolor menstrual que te incapacita no es normal.
Faltar a la escuela o al trabajo, doblarte de dolor, o que los analgésicos comunes no te alcancen, no es «ser muy sensible» ni parte de ser mujer. Es un síntoma y merece estudio.
El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos lo pone como regla concreta: si el dolor menstrual no mejora en 3 a 6 meses desde que se inició el tratamiento, hay que investigar causas secundarias.
El problema real no son los cosméticos: es el retraso
La OMS señala que el diagnóstico tarda entre 4 y 12 años.
Un estudio internacional lo midió con precisión: un retraso de 6.7 años, principalmente en el primer nivel de atención, y una pérdida de 10.8 horas de trabajo por semana entre quienes lo padecen. Es decir, el cuello de botella está en el primer médico que escucha el síntoma y lo minimiza.
Y aquí está el dato mexicano que más nos impactó de toda esta investigación. En un estudio con 754 mujeres de bajos ingresos atendidas en clínicas de la Ciudad de México:
- El 59.3 % tenía al menos un síntoma sugestivo de endometriosis.
- De ellas, solo el 12.5 % había oído hablar de la enfermedad.
Ese 12.5 % es, para nosotros, el argumento que justifica que este artículo exista. No cambiar de jabón: saber que la enfermedad tiene nombre.
Un apunte de honestidad: la Secretaría de Salud repite la cifra de «1 de cada 10» y la de «más de 7 millones de mexicanas», pero esas son extrapolaciones de la estimación global de la OMS, no mediciones hechas en México. No existe un estudio poblacional mexicano de prevalencia de endometriosis. Tampoco existe una cifra mexicana revisada por pares del retraso diagnóstico; la de «9 años» que circula viene de páginas de clínicas, no de literatura.
Y entonces, ¿qué hay de los disruptores endocrinos?
Esta es la parte que teníamos mal. Vamos por partes, porque la respuesta honesta es «hay señal, pero es débil, inconsistente, y no dice lo que el artículo decía». Si quieres el panorama general de estas sustancias, lo tratamos aparte en los disruptores hormonales en los productos de todos los días.
Lo que sí hay
El metaanálisis más serio, de 2019, encontró asociaciones con dioxinas (OR 1.65; IC 95 % 1.14 a 2.39), bifenilos policlorados (OR 1.70; IC 95 % 1.20 a 2.39) y plaguicidas organoclorados. Pero los propios autores califican la evidencia como «moderada» y el riesgo de sesgo como «serio».
Lo que no se sostiene
Con el bisfenol A, los metaanálisis se contradicen entre sí: uno reciente reporta asociación (OR 1.36) con alta heterogeneidad y solo siete estudios; otro concluye que no hay asociación significativa; y un estudio de cohorte no observó asociación global.
Con los ftalatos, de cinco compuestos evaluados en una revisión, cuatro salieron nulos, y el único positivo rozaba el límite de la significancia. En otro trabajo, un ftalato apareció incluso como protector.
El problema de fondo: causalidad inversa
Aquí está el defecto que descalifica a buena parte de esta literatura. La mayoría de los estudios mide la exposición química después de que la persona ya fue diagnosticada, con una sola muestra de orina. Una autora lo reconoce textualmente: la muestra se tomó «después del diagnóstico del caso».
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria usó exactamente ese argumento al reevaluar el bisfenol A en 2023: las concentraciones medidas reflejan la exposición de las últimas horas y, sin más evidencia, «es poco probable que reflejen la exposición pasada que pudo haber llevado al desarrollo de la enfermedad».
No existe ningún estudio prospectivo que haya medido la exposición antes del diagnóstico.
Ninguna agencia del mundo afirma que lo causen
| Organismo | Qué concluyó sobre endometriosis |
|---|---|
| OMS / PNUMA (2012) | Evidencia «limitada y contradictoria»; los datos que establecen vínculos causales son «escasos» |
| EFSA (bisfenol A, 2023) | El efecto crítico identificado fue inmunotoxicidad, no endometriosis |
| EFSA (ftalatos, 2019) | La palabra «endometriosis» no aparece. Los efectos críticos son reproductivos y hepáticos |
| ECHA (Unión Europea) | Los clasificó como alteradores endocrinos por toxicidad reproductiva; «endometriosis» no aparece |
| EPA (Estados Unidos) | La evidencia de relación causal con endometriosis humana es «muy débil» |
| IARC | Clasifica la dioxina TCDD como carcinógeno grupo 1, pero por cánceres. «Endometriosis» no aparece |
Es importante no encadenar cosas que las agencias nunca encadenaron. Que la dioxina sea carcinógeno del grupo 1 es cierto y grave — y no tiene nada que ver con la endometriosis.
Y aunque la tuviera: el jabón no es por donde entra
Este es el punto que vuelve insostenible la promesa original, independientemente de lo anterior.
Para las sustancias que sí tienen alguna señal —dioxinas y bifenilos policlorados—, la OMS es inequívoca: «más del 90 % de la exposición humana ocurre a través de los alimentos, principalmente carne y lácteos, pescado y mariscos». No menciona la piel ni los cosméticos.
Para el bisfenol A, la vía principal también es alimentaria, más el papel térmico de los tickets; en cosméticos aparece, cuando aparece, como traza migrada del envase. Y del ftalato más pesado, el DEHP, la fuente es la comida.
Que las hormonas sí influyan en la piel es otra conversación, y esa sí tiene respaldo: la contamos en la relación entre la piel y las hormonas.
¿Cuánto mueve realmente cambiar de cosméticos? Está medido. Un estudio hizo que adolescentes cambiaran a productos sin ciertos químicos durante tres días:
- Bajó: un metabolito de ftalato de dietilo 27.4 %, metilparabeno 43.9 %, propilparabeno 45.4 %.
- No cambió: los metabolitos de los ftalatos de la comida y los envases.
Traducido: cambiar de jabón y de cosméticos sí baja tu exposición a ftalato de dietilo y a parabenos — que son justamente los que no tienen señal con endometriosis. Y no baja dioxinas, bifenilos, bisfenol A ni DEHP, que son los que la tienen.
¿Se puede prevenir la endometriosis?
No. Y no lo decimos nosotros.
La OMS: «Actualmente no se conoce ninguna forma de prevenir la endometriosis.»
La guía europea de referencia: «Dado que se desconoce la causa de la endometriosis, el potencial de prevención primaria es limitado», y sobre contaminantes ambientales concretamente, que los datos disponibles «no permiten una conclusión firme». En sus casi nueve mil líneas, el término «disruptor endocrino» no aparece ni una vez.
Lo que sí es cierto sobre la formulación
Hay un dato real que nos parece que vale la pena conocer, siempre que no se encadene con lo anterior.
En la Unión Europea, el reglamento de cosméticos prohíbe varios ftalatos y el bisfenol A en productos cosméticos: el dibutilftalato, el DEHP, el butilbencilftalato, el diisobutilftalato y el bisfenol A. En México no están prohibidos en cosméticos. El dibutilftalato, de hecho, figura en la normativa mexicana como activo permitido en repelentes para ropa, y el bisfenol A simplemente no está regulado en cosméticos.
Ese contraste es real y es un argumento legítimo sobre estándares de formulación. Lo que no es, es un argumento sobre endometriosis. Son dos conversaciones distintas y mezclarlas es lo que hacía mal este artículo.
Un apunte: el ftalato de dietilo —el que más se usa como fijador de fragancia y el que más baja al cambiar de cosméticos— no está prohibido ni restringido en la Unión Europea. La regulación no siempre apunta a donde uno supondría.
Entonces, ¿qué producto les vendemos para esto?
Ninguno, y este es de los casos más claros que hemos tenido.
No existe ningún cosmético —nuestro o de quien sea— que prevenga, trate o reduzca el riesgo de endometriosis. No hay intervención preventiva probada de ningún tipo, ni cosmética ni dietética ni de estilo de vida. Quien te venda un producto «para protegerte» de esta enfermedad te está vendiendo algo que no existe, y durante un tiempo eso fue lo que insinuamos en esta página.
Lo que sí podemos ofrecerte, y es lo único honesto:
- El nombre de la enfermedad. En esa muestra de la Ciudad de México, seis de cada diez tenían algún síntoma sugestivo y solo una de cada ocho de ellas había oído hablar de la endometriosis.
- Una regla que puedes usar mañana: si tu dolor menstrual no mejora en 3 a 6 meses de tratamiento, pide que investiguen causas secundarias. Llevar eso por escrito a una consulta cambia conversaciones.
- Permiso para insistir. El retraso promedio de casi siete años ocurre, sobre todo, en el primer consultorio. Si te dicen que es normal y a ti te incapacita, busca otra opinión.
Si quieres cosmética sin fragancia sintética por otras razones —piel reactiva, preferencia, o simplemente porque te gusta—, eso sí lo hacemos y con gusto. Nuestro Jabón Natural es el más sencillo del catálogo: aceites de oliva, coco y ricino con manteca de karité, sin colorantes y sin fragancia de ningún tipo. Pero es una decisión de gustos y de piel, no un escudo contra una enfermedad.
Si lo que quieres es aprender a leer lo que compras, ahí sí podemos ayudarte: escribimos sobre cómo leer una etiqueta y sobre la diferencia entre fragancia y aceite esencial.
Fuentes
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- Wang MH, Chen JH, Qi XY, Li ZX, Huang Y. «Global prevalence of adenomyosis and endometriosis: a systematic review and meta-analysis». Reproductive Biology and Endocrinology, 2025;23(1):148. PubMed 41257733 · doi:10.1186/s12958-025-01483-z
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- Parlamento Europeo y Consejo. «Reglamento (CE) n.º 1223/2009 sobre los productos cosméticos», Anexo II — lista de sustancias prohibidas (texto consolidado). EUR-Lex
- Secretaría de Salud. «NOM-259-SSA1-2022, Productos y servicios. Buenas prácticas de fabricación en productos cosméticos». Diario Oficial de la Federación, 5 de julio de 2022. Texto en el DOF
Nota
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de una persona profesional de la salud. Somos un taller de cosmética natural en Monterrey: no vendemos ningún producto que prevenga, trate ni reduzca el riesgo de endometriosis, y no existe ninguno. Si el dolor te incapacita, lo que necesitas es una consulta de ginecología.
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